Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Por: RC

08 / Dic / 2015

Lema del Año Jubilar

“Misericordiosos como el Padre”

 

 


¿Por qué el Papa Francisco decidió convocar a un año Jubilar de la Misericordia?

 

 El Santo Padre explicó que “desde Pablo VI, la Iglesia ha puesto un gran acento en la referencia a la misericordia. Durante el pontificado de San Juan Pablo II, este acento se expresó con más fuerza todavía: con la encíclica "Dives in misericordia", la institución de la Fiesta de la Divina Misericordia (el domingo después de Pascua), y la canonización de Santa Faustina Kowalska (religiosa polaca 1905-1938)”.

 

“Como prolongación de esta línea, reflexionando en la oración, pensé que sería muy bueno proclamar un Año Santo de la Misericordia, el Jubileo de la Misericordia”. También para celebrar el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, profundizar en su implantación y situar en un lugar central la Divina Misericordia, con el fortalecimiento de la confesión.

 

¿Qué es el Año Jubilar o Año Santo?

 

El JUBILEO, se llama comúnmente, “AÑO SANTO”, porque está destinado a promover la santidad de vida. Es un “año de gracia”, año de perdón de los pecados y de las penas por los pecados, año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones, de penitencia sacramental, caminar hacia el amor misericordioso del Padre.

 

¿Cuándo inicia el Año Jubilar de la Misericordia?

 

Este Año Santo iniciará el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, con la apertura de la Puerta Santa, Puerta de la Misericordia, de la Basílica de San Pedro en Roma. Al domingo siguiente, 13 de diciembre, III de Adviento, se abrirán la Puertas de las Basílicas de San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, en Roma, y de las Catedrales del Mundo.

 

12 Puntos claves para entender mejor el año de la misericordia

 

1. El Llamado a contemplar el misterio de la misericordia.

2.   Reconocer a Dios como un Padre que jamás se da por vencido hasta que no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia.

3.   La Apertura de la Puerta Santa como símbolo de un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar la propia fe.

4. Que la Iglesia y las parroquias sean oasis de misericordia.

5.   Ser misioneros de la misericordia.

6.  Impulsar las peregrinaciones como estímulo para la conversión.

7.  Redescubrir las obras de misericordia corporales y espirituales.

8. Vivir la cuaresma con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios.

9.  Fomentar la iniciativa de las “24 horas para el Señor” para que más personas se acerquen al sacramento de la Reconciliación: “el confesionario será la Puerta Santa del alma”.

10. Promover la indulgencia por la que Dios hace evidente este amor que es capaz de destruir el pecado de los hombres.

11. Tiempo oportuno para cambiar de vida. Tiempo para dejarse tocar el corazón.

12. Que nuestro pensamiento se dirija a María madre de la misericordia: Para que en la mirada de María podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

 

OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA

1. Dar de comer al hambriento

2. Dar de beber al sediento

3. Dar posada al necesitado

4. Vestir al desnudo

5. Visitar al enfermo

6. Socorrer a los presos

7. Enterrar a los muertos

 

OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA

 

1. Enseñar al que no sabe

2. Dar buen consejo al que lo necesita

3. Corregir al que está en error

4. Perdonar las injurias

5. Consolar al triste

6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás

7. Rogar a Dios por vivos y difunto

 

Oración para el Jubileo de la Misericordia

 

Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.

 

Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación. Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.

 

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

 

Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.

Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

 

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

 

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.

 

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