NO HA HECHO CON OTRA NACIÓN COSA IGUAL 3

Por: Pbro. Roberto Figeroa Méndez

14 / Oct / 2020

Dentro de la evolución del pensamiento de los diferentes pueblos prehispánicos, 2 culturas llegaron a un altísimo grado del conocimiento del cosmos, de la naturaleza y de la vida: los toltecas y los mayas. Tanto las matemáticas como la astronomía fueron el baluarte de estas civilizaciones.

 

Los sabios Toltecas llamados tlamatinimes, observaron que el mundo estaba regido por la dualidad: día-noche, hombre-mujer, frío-calor, luz-oscuridad, etc. Todos los pueblos del mundo, exceptuando a Israel, han sido pueblos politeístas, ya que manifestaban la creencia en muchos dioses. En México, los sabios toltecas llegaron a afrimar la existencia de un solo dios verdadero a quien llamaron Ometéotl, el dios de la dualidad. Esta divinidad única, lejana e inaccesible, abarcaba todos los opuestos y su manera de presentarse fue por medio de divinidades ya conocidas por todos. Si bien no fue algo general, esta idea se fue dando a conocer al pueblo por medio de los teocalis, las escuelas.

 

A Ometéotl le dieron varios títulos, tales como IPALNEMOHUANI (por quien se vive), IN TEYOCOYANI (Creador de las personas), IN TLOQUE NAHUAQUE (El Señor del cerca y del junto), IN ILHUICAHUA IN TLACTICPAQUE (Dueño del cielo y de la tierra). Cuando se aparece Santa María de Guadalupe a Juan Diego en el Tepeyac, el sábado 9 de diciembre de 1531, se presenta hablando en náhuatl y diciéndole que Ella es la Madre del verdaderísimo Dios, IN IPALNEMOHUANI… Ella no es madre de Ometéotl, pues este dios era lejano y como decía el mismo Netzahualcoyotl: “tú te burlas de nosotros”. Santa María de Guadalupe lo que hace es tomar de estas cosas presentes en las culturas antiguas, lo bueno y verdadero, para llevarlo a su Hijo Jesucristo, verdaderísimo Dios.

Recordemos que Juan Diego nace, crece y vive por muchos años en Cuauhtitlán, territorio texcocano de mentalidad tolteca, así es que Juan Diego conocía perfectamente estos títulos. En la narración del Nican Mopohua, Santa María de Guadalupe menciona 2 veces la palabra Dios cuando se presenta, una en náhuatl y otra en castellano, para hacer la distinción que Ella no es madre de ninguna divinidad antigua, sino del Dios que predican los frailes: IN INANTZIN IN HUEL NELLI TEOTL DIOS.

El Señor, así como lo hizo con Israel, puso en el corazón de los sabios toltecas la semilla de creer en la existencia de un solo Dios  (semillas del Verbo). Ciertamente que la manera del monoteísmo indígena era muy diferente al de Israel. En este sentido, no se entenderá esta realidad única de Dios en los pueblos prehispánicos como lo llegó a conocer el Pueblo de Israel bajo la revelación sobrenatural, pero sí podemos afirmar que Santa María de Guadalupe tomó todos estos elementos buenos y verdaderos para llevarlos a la plenitud, que es su Hijo.

Otro elemento importante, hablando de divinidades antiguas, es la presencia interesantísima de una divinidad prehispánica muy conocida por todos: Quetzalcóatl. Este dios, según las narraciones era bueno y cercano al hombre. Esta divinidad, según las leyendas y mitos, se hizo hombre y fundó la ciudad de Tula. Lo extraño es que en las pinturas aparece blanco, barbado y con vestimenta negra, cuando, en aquellos tiempos no había hombres así en Mesoamérica. Según se dice en estas leyendas, esta divinidad, después de los 4 intentos fallidos para crear a la humanidad por parte de los 4 dioses creadores, los huesos sagrados otorgados por Ometéotl, fueron llevados al Mictlan, lugar de los muertos o inframundo. Pues Quetzalcoatl, queriendo formar a la nueva humanidad, él mismo bajó al Mictlán, burló al dios guardián, Mictlantecutli, y al ser descubierto, tuvo que salir huyendo de ahí. Al llegar a las afueras del Mictlan, hizo el sacrificio de derramar su sangre sobre los huesos para darles vida y formar a la nueva humanidad. La nueva humanidad tendrá, de ahora en adelante en sus venas, sangre divina, digna de ser ofrecida a los dioses.

Los aztecas y demás pueblos, después del 12 de diciembre de 1531, al acercarse a Santa María de Guadalupe, vieron en su cuello un broche con una cruz de color negra. Los aztecas tenían la costumbre de quitarles a sus ídolos una parte del pecho de piedra y rellenar el hueco con una piedra de jade o de obsidiana bien pulida. Era una manera de consagrarse a sus dioses, era una forma de entregarles su vida y de darles vida a ellos, como ponerles un corazón. Para ellos, lo que significó este broche es que esa Mujer está consagrada, Ella le ha entregado su vida al Dios que portan los hombres blancos (ya que los frailes predicaban con crucifijos en las manos y los barcos traían la cruz en sus velas).  Si Ella es importante, es más importante el Dios que predican los frailes.  Era una manera de decirles que es al verdaderísimo Dios a quien deben entregarle su vida, no a Quetzalcoatl ni Ometéotl, sino a Jesucristo, su Hijo, quien, ofreciéndose en sacrificio en la cruz, derramó su sangre y murió por todos para darnos vida en abundancia.

 

Es por esto y muchas otras cosas más que iremos comentando en estos artículos, por lo que el Papa San Juan Pablo II llegó a decir de Santa María de Guadalupe: Modelo de Evangelización perfectamente inculturado. Definitivamente, No ha hecho con otra Nación cosa igual.

 

No olvides que este 12 de octubre del 2020 se celebran los 125 años de la Coronación Pontificia de Santa María de Guadalupe. ¡Hasta la próxima!

 

Pbro. Roberto Figueroa Méndez
Parroquia San Pablo Apóstol

Pastoral Siglo XXI

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